Le das al botón de «Actualizar ahora» en WordPress y cierras los ojos como si fueras a saltar a la piscina en enero, ¿a que sí? No hace falta ser un aluíco para saber que una actualización mal hecha te puede dejar la web hecha un cristo en dos minutos. La buena noticia es que actualizar de forma segura no tiene ningún misterio: solo hay que hacerlo con cabeza y en el orden que toca.
Por qué no se puede actualizar a lo loco
Cada plugin, cada tema y el propio WordPress se actualizan por su cuenta, cada uno a su ritmo, y no siempre se llevan bien entre ellos. Una actualización puede chocar con otra pieza de tu web y dejarte con la pantalla en blanco, un diseño roto o funciones que de repente ya no funcionan. No es que la actualización sea mala en sí, todo lo contrario: es necesaria para la seguridad. El problema es hacerla sin red, como quien se mete en un andurrial sin saber si hay salida al otro lado.
Copia de seguridad antes de tocar nada, sin excusas
Esto no es un consejo bonito para rellenar el artículo, es la norma número uno: antes de actualizar absolutamente nada, haz una copia de seguridad completa, de archivos y de base de datos. Si algo se tuerce, con esa copia vuelves al punto de partida en un rato; sin ella, te puedes quedar espuleao de tu propia web sin ninguna forma de recuperarla tal y como estaba.
Pruébalo primero en un entorno controlado
Antes de actualizar la web que ve tu cliente, lo profesional es probarlo en una copia de pruebas (lo que se llama entorno de «staging»): un sitio idéntico al tuyo pero que nadie visita, donde puedes ver si algo se rompe sin que le afecte ni un pelo a tu negocio real. Si todo va bien ahí, entonces sí, se aplica en la web de verdad. Saltarse este paso por prisa es jugársela a cara o cruz con tu escaparate online.
Y después de actualizar, revisa que todo sigue en su sitio
La actualización no acaba cuando termina la barra de carga. Toca revisar que la web sigue cargando bien, que el formulario de contacto sigue mandando los correos, que la tienda (si la tienes) sigue cobrando, que ningún cipote de plugin se ha quedado a medias. Cinco minutitos de repaso ahora te ahorran un buchá de disgustos más adelante.
Lo más sensato: que lo lleve un profesional
Copia de seguridad, entorno de pruebas, actualización, revisión completa… son varios pasos y cada uno importa. Por eso el servicio de mantenimiento web de balbeo existe: son unos máquinas y tratan tu proyecto como si fuese el suyo propio, ni un poquito más gachón se puede ser con el trabajo de otro. Se encargan de todo esto por ti, con el mimo y el cuidado que tu web se merece, para que tú te dediques a tu negocio y no a rezarle a WordPress cada vez que aparece un aviso de actualización.
Al final, actualizar bien no es un lujo: es lo mínimo para dormir tranquilo sabiendo que tu web sigue en pie mañana por la mañana.
